NIVELES: Agua, aceite, líquido para el limpiaparabrisas o líquido de frenos.
BATERÍA: Compruebe el estado de carga, líquido y estado de los bornes.
NEUMÁTICOS: Observe el dibujo y la banda de rodadura. Vigile la presión conforme a las medidas que le indique el fabricante para los casos de carga elevada, incluida la rueda de repuesto.
FRENOS Y AMORTIGUADORES: Es aconsejable comprobar desde las pastillas al líquido de frenos, incluyendo zapatas y discos. Y tener presente que conducir con unos amortiguadores deteriorados alarga la frenada y puede hacerle perder el control en una curva pronunciada o en un firme muy irregular.
DIRECCIÓN, LUCES: Además
de verificar que funcione bien –sin olvidar las luces
de marcha atrás y los focos antiniebla-, conviene
revisar que el haz esté bien regulado. Especialmente
si tiene que conducir de noche.
LIMPIAPARABRISAS – LUNAS: Ante el riesgo de lluvia, los limpiaparabrisas deben estar en perfecto estado. Una luna rajada o con impactos podría llegar a estallar provocando una situación de notable peligro.
CARBURACIÓN.
CORREAS: Incluyendo verificar cuándo conviene cambiar la correa de distribución.
Examine los elementos obligatorios que, en caso de avería, debe equipar su vehículo: pareja de triángulos de señalización de emergencia, gato, herramientas, juegos de luces, chaleco reflectante de alta visibilidad y fusibles de repuesto.
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