ir a página principal
 
 
 
   
 
• Es preferible viajar durante el día, sobre todo si se tienen problemas de vista o somos proclives a quedarnos dormidos.
 
 


• Si se viaja con niños hay que buscar las horas de menor radiación solar –mañana o atardecer-, y hacer paradas periódicas. Eso tranquiliza a los pequeños. Además hay que procurar dar chocolate a los más pequeños, o productos que lo contengan.

• Hay que tener cuidado con el aire acondicionado, puesto que reseca el ambiente y provoca fuertes cambios de temperatura cuando salimos del coche. Es conveniente abrir las ventanillas de vez en cuando, con el fin de humedecer el habitáculo.

• Evite problemas de mareo con las soluciones que hay en el mercado.

• No realice una conducción continuada durante mucho tiempo. Lo recomendable es que descanse cada dos horas o 200 kilómetros como mucho.

• Pare cada 2-3 horas y concédase un descanso de 15 minutos, o deténgase al primer síntoma de sueño, cansancio, o problema de concentración.

• No se fije una hora de llegada a su destino, puesto que con ello sólo conseguirá ponerse más nervioso y realizar una conducción imprudente. Al más mínimo síntoma de cansancio, pare durante al menos 15 minutos, tome aire, o descanse el tiempo necesario.

• Es conveniente disponer de un botiquín con analgésicos, vendas, desinfectante, antidiarreicos y antibióticos de amplio espectro, que cubra diferentes infecciones.

• Disponga de gafas de corrección de repuesto.

• No beba alcohol, ni abuse del café.

• Tenga cuidado con los medicamentos si está en tratamiento ya que algunos provocan somnolencia o euforia.

• Coma con moderación. Las comidas ligeras le ayudarán a estar más despejado. Para los trayectos largos es conveniente llevar una alimentación adecuada. Los alimentos deben ser ricos en proteínas y vitaminas, evitando las comidas grasas, con exceso de calorías o las flatulentas.