Si se viaja con niños hay que buscar las horas de menor radiación solar –mañana o atardecer-, y hacer paradas periódicas. Eso tranquiliza a los pequeños. Además hay que procurar dar chocolate a los más pequeños, o productos que lo contengan.
Hay que tener cuidado con el aire acondicionado, puesto que reseca el ambiente y provoca fuertes cambios de temperatura cuando salimos del coche. Es conveniente abrir las ventanillas de vez en cuando, con el fin de humedecer el habitáculo.
Evite problemas de mareo con las soluciones que hay en el mercado.
No realice una conducción continuada durante mucho tiempo. Lo recomendable es que descanse cada dos horas o 200 kilómetros como mucho.
Pare cada 2-3 horas y concédase un descanso de 15 minutos, o deténgase al primer síntoma de sueño, cansancio, o problema de concentración.
No se fije una hora de llegada
a su destino, puesto que con ello sólo conseguirá
ponerse más nervioso y realizar una conducción
imprudente. Al más mínimo síntoma de
cansancio, pare durante al menos 15 minutos, tome aire,
o descanse el tiempo necesario.
Es conveniente disponer de un botiquín con analgésicos, vendas, desinfectante, antidiarreicos y antibióticos de amplio espectro, que cubra diferentes infecciones.
Disponga de gafas de corrección de repuesto.
No beba alcohol, ni abuse del café.
Tenga cuidado con los medicamentos si está en tratamiento ya que algunos provocan somnolencia o euforia.
Coma con moderación. Las comidas ligeras le ayudarán a estar más despejado. Para los trayectos largos es conveniente llevar una alimentación adecuada. Los alimentos deben ser ricos en proteínas y vitaminas, evitando las comidas grasas, con exceso de calorías o las flatulentas.
|